Sociedad Chilena de Cirugía Vascular y Endovascular

Enfermedad Vascular Periférica: Conozca más de esta patología, a menudo silenciosa

Enfermedad Vascular Periférica: Conozca más de esta patología, a menudo silenciosa
noviembre 28, 2019 Sochivas
Sochivas
In Información al paciente
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Se estima que una de cada dos personas con Enfermedad Vascular Periférica (EVP) o Enfermedad Arterial Periférica (EAP) no presentan síntomas y que esta avanza a menudo de modo silencioso. Tiene una prevalencia de 5 por ciento en personas mayores de 40 años, mientras que en mayores de 70 es de un 15 por ciento y en pacientes con enfermedad coronaria aumenta a entre 30 y 50 por ciento.

 

¿Qué es la Enfermedad Vascular Periférica?

Se denomina así a un daño u obstrucción que se produce en los vasos sanguíneos más alejados del corazón, es decir, en las arterias y venas periféricas, encargadas de transportar sangre hacia y desde los músculos de los brazos y las piernas y hacia los órganos del abdomen. Si bien la enfermedad se presenta mayormente en las arterias de las piernas, también puede existir compromiso de arterias que irrigan otros órganos del cuerpo e incluso en las que llevan sangre a la cabeza o al corazón. Si el daño u obstrucción afecta sólo a las arterias y no a las venas, pasa a llamarse Enfermedad Arterial Periférica.

Síntomas

Aunque la mayoría de las personas no presenta síntomas o tienen síntomas leves, hay quienes experimentan un síntoma conocido como claudicación, que se refiere a dolores o calambres musculares en las piernas o los brazos, ocasionados por caminar u otra actividad, y que desaparecen tras algunos minutos de descanso. La ubicación del dolor depende del lugar de la arteria obstruida o estrechada, siendo más frecuente en la pantorrilla.

El paciente puede presentar uno o más de los siguientes signos o síntomas:

  • Calambres dolorosos en los músculos de las caderas, muslos o pantorrillas después de realizar ciertas actividades, como caminar o subir escaleras (claudicación).
  • Entumecimiento o debilidad.
  • Sensación de frío en la parte inferior de la pierna o en el pie, en especial en comparación con la otra extremidad.
  • Heridas que no sanan en los dedos de los pies, en los pies o en las piernas.
  • Cambio de color en las piernas.
  • Pérdida de vello o crecimiento lento del vello en pies y piernas.
  • Crecimiento más lento de las uñas del pie.
  • Piel brillante en las piernas.
  • Falta de pulso o pulso débil en piernas o pies.
  • Disfunción eréctil en los hombres.

Factores de riesgo

  • Tabaquismo.
  • Diabetes.
  • Obesidad (índice de masa corporal mayor de 30).
  • Presión arterial alta.
  • Colesterol alto.
  • Edad avanzada, en especial sobre 50 años.
  • Antecedentes familiares de EVP/EAP, enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular.
  • Niveles altos de homocisteína.

Consulte un especialista si:

  • Tiene más de 65 años
  • Tiene más de 50 años, pero tienes antecedentes de diabetes y tabaquismo
  • Tiene menos de 50 años, pero tienes diabetes y cualquier otro de los factores de riesgo indicados anteriormente en este artículo.

Medidas de Prevención

  • Abandonar el hábito de fumar.
  • Si tiene diabetes, mantener bajo control el azúcar en la sangre.
  • Hacer actividad física con regularidad y con aprobación del médico cuando se requiera.
  • Bajar los niveles de colesterol y presión arterial si es necesario.
  • Consumir alimentos bajos en grasas saturadas.
  • Mantener un peso saludable.

Causas

La aterosclerosis – acumulación de depósitos grasos en las paredes de las arterias – suele afectar las arterias de todo el cuerpo, siendo la causa más frecuente de una enfermedad vascular o arterial periférica. En caso de producirse una obstruccion en las arterias de las extemidades se corre el riesgo de padecer claudicación o dolor al caminar o bien gangrena en la etapa más avanzada. Si la aterosclerosis ocurre en el corazón o en las arterias cerebrales, se puede manifestar como infarto al miocardo o accidente cerebrovascular.

Existen otras causas de esta patología, menos frecuentes, tales como: traumatismos; inflamación o arteritis de los vasos sanguíneos; alteraciones de la anatomía normal, o exposición a la radiación.

Tratamiento

Lo primero es la necesidad del paciente de consultar con un cirujano vascular y endovascular debidamente acreditado, para iniciar un tratamiento médico serio destinado a controlar los síntomas y factores de riesgo y a detener el avance de la enfermedad.

Para decidir el tratamiento, el cirujano vascular se basará en la edad del paciente, su estado general de salud y antecedentes médicos, además de la gravedad de los síntomas y su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias. El especialista también abordará un tratamiento intensivo de patologías como diabetes, hipertensión o hiperlipidemia, que podrían agravar la enfermedad.

Si la claudicación se hace invalidante o el paciente presenta heridas o gangrena, el cirujano vascular puede decidir mejorar el flujo sanguíneo mediante una intervención especializada, que puede ser una terapia endovascular mediante angioplastia – con o sin uso de Stent . o bien una cirugía abierta y la confección de un puente arterial o “bypass”.

Es muy importante mencionar que todo paciente con enfermedad vascular periferica, y con mayor razón aquellos que han requerido de un procedimiento de revascularización, requieren de un seguimiento médico estricto debido a que la aterosclerosis – su principal causa – es una enfermedad crónica y progresiva en el tiempo, la cual debe controlarse en forma periódica para detectar y tratar precozmente sus complicaciones.

MEDICOS ESPECIALISTAS

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